El poemario en versión digital

GIRAPOEMA en formato de revista digital gracias a Dennis Mariella.
Mostrando entradas con la etiqueta poesía desde Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía desde Argentina. Mostrar todas las entradas
PASIÓN POR LAS LETRAS


Construiré sólidos puentes
para cruzar el turbulento río
que arrastra mis propósitos
náufragos de mí,
ajenos a mí,
huérfanos de mi voluntad,
para así lograr beber de la fuente
que me brinde la palabra que ansío…

Quiero/necesito,

escrituras sin sequías
manantiales de versos,
susurros de las musas...

Crearé desde lo imposible,
desde lo negado,
desde lo desconocido,
colocando letra sobre letra
suavizando la imperfección de sus aristas,
entrelazándolas con adquirida destreza.

Haré arena de la piedra
y piedra de la arena.
Seré…
por esta pasión a escribir que me consume
artesana, obrera y abeja.

Ya no temeré que la oscuridad me ciegue.
Ni que la inspiración me evada.
Ni que la sabiduría me sea esquiva.
Veré la luz.
Respiraré con ansias
y mojaré mis ojos de agradecidas lágrimas.



María Magdalena Gabetta – Argentina
EL CAMINO DE LOS POETAS

Caminamos...
Construimos el camino deslizando las arenas
Triturando los vientos
Hurgando la historia que se desvanece
Caminamos...
Apretando con los dedos una lágrima de mar.
Caminamos...
Nuestras narices se independizan
Inhalan todo el olor del universo
Se sumergen en el polvo cósmico
Que originó los rostros de la vida
En los pétalos de las rosas húmedas
En las hierbas mojadas por el rocío.
Caminamos...
Como huyendo, como buscando
No queremos y sí queremos
Estar acompañados de la soledad
Caminamos...
Con la piel herida de tanto sentir
Y el milagro llega en cualquier momento.
Hay una complicidad de luces
Entre las noches y los días
Cuando nace un poema.
Luego
Seguimos caminando
Cual errantes nómades por el desierto
Escudriñando los silencios
Tapándonos y desnudándonos en los solsticios.
Caminamos y caminamos...
Hasta oír, olfatear, sentir en nuestra piel
El suave aleteo que se acerca
Hay una complicidad de luces
entre las noches y los días
Atentos, sabemos,
que el poema está por llegar.



Ana María Manceda - Argentina
CUANDO UN POETA MUERE

(A Augusto Zorreguieta)

Cuando un poeta muere,
se desatan las tormentas adentro de las copas de cristal
y de nieve que beben sus amigos.
Celebran en estrofas, sus versos taciturnos,
con sus pechos inflamados bordeando terraplenes.
Los barcos desflecan las aguas del Leteo...

Cuando un poeta muere, se doblega la espiga... se serenan los vientos,
la campana se calla, el agua de las fuentes se guarda los deseos.
Silban ritmos los pájaros del último Nocturno
y luego parecieran, de frío, enmudecidos.
Surca Hércules la tierra con sus brazos de héroe
y en la gramilla húmeda le cobran desatino.

Cuando un poeta muere, resucita el poema, se recibe de adulto,
adopta putativo el oído del viento.
Se rompe una burbuja, deja escapar los sueños del “Pensamiento Hereje”
que leudan en silencio.
Se encuentran dos palabras antípodas que nunca se encontraron.

Cuando un poeta muere, se mueren las espinas, se desnudan los lirios.
La luciérnaga apaga su candil melancólico...

Cuando un poeta muere...



Eva Isabel Ruiz Barrios - Argentina
BICOTA

El contorno de tus manos, el color de tu sonrisa
siento destellos en tus fulgurantes ojos,
es que miras y muero, que fuerza dios
a veces desvanecen, y te pierdes en tus sueños
quiero entrar en ellos, que delicia vida
acaricio tu piel, candorosa, de aroma tan bello
sublime tus pechos me eclipsan y lo sabes bellos,
tu cuerpo se mece contorneándose
invita a tomarlo, que tiernos y esbeltos
quisiera guardarlos, y sigo explorando
las piernas torneadas, me envuelven no quiero dejarlas
beso tu pubis, me estiras los cabellos, llego a tu boca
que néctar fantástico, y sigo mordiendo
tan suave es tu lengua, mis brazos te apresan
siento el sudor, el clímax ya llega.
por fin nos miramos, estás muy tranquila
sonriente
muy suave, acurrucas tu cuerpo, y sigo entre tus piernas hasta morirme en la noche.



Osvaldo Vallaro – Argentina
MI JINETE

Cabalgas mi aire sin brida
No llevas siquiera montura,
Te mueves con hidalga soltura
Avivando mi ansia desabrida.
Con conducta indómita y valerosa
Arremetes al galope sin freno
Liberando mis riendas a pleno,
Ya nada dentro de mí reposa.
La fibra de mi cuerpo responde
A tus muestras de bravura;
No reparamos en la hermosura,
Lo sagrado tras ella no se esconde.
A pleno sol y a campo abierto,
A viva voz y sin desmayo,
Mi deseo viaja como lacayo
De tu oasis en mi desierto.
Seré cual dócil cabestro
Que acepta tu dulce alegría
Y hasta tener tu deseada compañía
Serás de mi sentir único maestro.



Verónica López Villar – Argentina
INTERPONERTE ENTRE MI OMBLIGO Y LAS LUNAS

I

Como eclipse lunar
en penumbras, encendidos y alineados,
así somos en las noches
a la vista del mundo.

II

Ciérrame los portales de tu rostro
si es que no me darás una exaltada bienvenida.

III

Tengo herido el labio inferior
de morderlo en esta interminable espera.

IV

Agonizo
pero no me duele la nostalgia que viaja por mi cuerpo
porque mi piel VIVE con la esperanza de que vuelvas.



María Gabriela Abeal - Argentina
DE LA AUSENCIA

Como no existes, para eso las palabras,
para eso el lago sin esperma que encallan temibles las/
auroras.
Y porque no existes y es fácil el suicidio,
para eso el poema inagotable que oprime la vena sin/
desgarro.
Porque no existes y se escancian los abrazos,
para eso el trágico luto de las rosas que entretiene el/
otoño
Como no existes, para eso los nombres imperfectos,
para eso la mentira escuálida que toma la mano de la/
mano.
Y porque no existes y preservo la lágrima,
para eso la pena es una cáscara del extremo de la noche.
Porque no existes y es gris la tinta de los besos,
para eso imagino esa lluvia que alcanzo y no me toca.


Rogelio Pizzi - Argentina.
DIVINA TENTACIÓN


¿Has besado alguna vez

labios tan fríos

como la noche?.

El viento sopla en el agua

la sombra que oculta la luz,

el fuego que hay en el cielo

renace en la ausencia.

Callada se rompe en llanto

y en el momento

surge la pregunta:

¿has besado alguna vez

el tiempo

que se te ha olvidado?



Dardo González – Argentina
¡TUS OJOS-MIS OJOS!


¡Quién lo hubiera imaginado!.

Por un mandato del cielo,

¡a mis ojos!, una estrella

muy fugaz, con sus destellos

los dejaron sin su luz

y desde tales momentos,

ocasos y amaneceres

que ayer gocé, ¡hoy, no puedo!

Cuando soñé ver tus ojos

solo vi pájaros negros.

¡Un concierto de graznidos

acompañaban sus vuelos

y creí ver golondrinas

anidando en los aleros

y quedé como perdido

en un mar de pensamientos!.

Entonces, ¡llévame tú!,

lazarillo en tu velero,

navegando, navegando

la magia de mi universo,

por aguas imaginarias

con placidez en sus vientos,

para nunca naufragar

en los mares del infierno

¡y tener siempre tu luz!

de tantas sombras que tengo...

¡Imposible imaginar

que el juego se me hizo cierto!.

Hoy ya sos mi lazarillo,

en la umbría no me pierdo,

y a pesar que en una cárcel

es un puñal el encierro,

no te extrañe si te digo

que soy muy feliz por eso.

Si preguntaras por qué,

¡más feliz si te lo cuento!...

¡Por tus ojos que a mis ojos

la luz vertical le dieron!,

¡me quedaré para siempre

de tus ojos, prisionero!.



Héctor Pedro Rodríguez – Argentina
SOBRE LA MUERTE DE MI PADRE


Todas las tumbas están vacías.

¡En los cementerios no hay nadie!

Padre Torres Maia

Párroco de Sâo Féliz de Marinha, Portugal




No visito cementerios

Los cuerpos sin vida no tienen ningún valor

Mi padre fue cenizas en la urna

antes huesos en un ataúd

antes cuerpo de velorio

y antes de eso enfermedad

Hoy no es ceniza, no es hueso,

no es velorio, ni fealdad

Es una caricia esbozada,

un presente de recuerdos,

un cierto orgullo filial,

una imagen congelada

que con suaves movimientos

me busca en cualquier momento

me alcanza en cualquier lugar.

(En carretera Punta del Este-Montevideo, 10 de abril, 2007)



Marta Avellaneda – Argentina
SENSACIONES


Mi boca quiere confesarte

Que te beso en sueños

Y que en sueños

Me dedicas poemas infinitos.

Estoy presa en tu corazón

Atada a tu amor,

Que va más allá de todo encantamiento.

Siempre estás en mi mente

Y te siento en mi cuerpo.

Inconfundiblemente te acercas,

Me reconoces,

Me alcanzas.

Y es este juego de seducirme

En el que dejo que llegues

Hasta cada célula de mi ser,

Me eleva, me perturba, me ciega

De la realidad que no es esta.

Estas conmigo en sueños

Y en sueños estoy contigo

Mientras pasan en soledad los días,

Mientras pasan agónicas las horas

Hasta el próximo encuentro

En que la realidad supere el sueño



Kariva V. Garrido – Argentina
SÓLO EN EL BALCÓN…



Sólo en balcón se escuchan las risas ahogadas que llegan del cuarto contiguo.

La de ella acercándose por detrás,

acariciándole el cabello,

haciéndole sentir sus dedos largos y finos buscando el cuello,

el vello encanecido del pecho; el sexo.

Una especie de deseo desabotonador.

Le dice algo que él no puede entender envuelto en la penumbra

del primer gemido que penetra la mañana y en la sangre

agolpada en un único punto palpitante y morado; casi negro.

Él abre los ojos al botón de un seno que le apunta a los labios

y se le niega.

Ella intenta…

singular posición de estiramiento sobre un mar de piel-piel,

otra especie de deseo: calculado.

El ritual de las caricias, el frío de los pies, el calor de los labios.

Cielo perseguido, atrapado, hundido entre pliegues resbalosos

y ácidos.

Telas que se quejan. Paredes que se expanden.

Confusión de brazostorsos, de besosmanos,

como cuerpos recién inventados,

camuflados… inmóviles…silenciados.

Fusión: esa dulce amarga percepción de los amantes.



Marianela Alegre – Argentina
HAS REGRESADO


¿Has vuelto a casa caminando desde el puerto?

¿Acaso presentías que te esperaba expectante?

Eres un pájaro que libre, vuelve al nido vacilante

y tú vuelves, al que yo dejé abierto.

A estas playas, llegó insidioso un murmullo cierto,

de tus noches cálidas en la ciudad anhelante.

Quise arrancarme esa pesadilla angustiante.

y te traté de olvidar, como sí hubieras muerto.

Mas no te asustes, solo fue un absurdo sueño.

Aunque lo intente, siempre añoraré tu candor.

El deseo es la fuerza que derrota al empeño.

Nunca más te vayas, necesito tu calor.

No te quedes allí parada como en un ensueño

pasa, y brindemos por el retorno del amor.



Néstor Quadri – Argentina
Una residencia de sueños,
un lugar digo, con cuatro hileras
de árboles descascarados y
adoquines de granito.
Un umbral frontera de mis pasos,
una puerta cancel descascarada
un zaguán descascarado
una puerta dintel descascarada
un patio largo con columnas de hierro
descascaradas,
una pieza con paredes por supuesto
descascaradas,
una cama con colchón de lana.

La luz del sol que, traspasando
helechos y un mandarino ilumina
el piso de pinotea.

En la cama vos.
Yo que vuelvo de mis guerras
te miro con sorpresa y me doy cuenta
de golpe que la cosa es para siempre.

Te despellejo entonces, te ensalivo
ahí mismo y desde entonces,
así andamos.
Con amor descascarado.


Fernado Bonatto – Argentina
ÁNGELUS

Amanece.
La brisa golpetea
en la ventana.
Sobre la aparente mancha
de los desposeídos
se arremolinan ellos
con sus almas.
Atraviesan las heridas,
curan y cierran la marcas.
De pura sed de amor
beben historias amargas
las convierten en sublimes.
Vierten néctar que aliviana
y acompañan con sus palmas.
Respiran en nuestras bocas,
el aliento de almas blancas.


Ana Caliyuri – Argentina

35

por el filo
que le nace a mis ojos

por las manos
que les crecen a mis ansias

por la escueta contracción
de esa saliva desértica

que puebla de dientes feroces
la irregular boca
de esta noche agitada

en la que yo transito
instintivo
por el borde de tu ombligo


Leo Mercado – Argentina
EL ÁRBOL

Tras un marco labrado
se abre un mundo ignorado
donde un ángel habita.

Un eterno desierto, una hondonada, yerma.
Una aguada agoniza chupada por la arena.

Un tronco emerge, blando. Porfiado serpentea.
Con esfuerzo infinito se aleja de la tierra.

Tiende sus brazos largos, tentáculos nudosos.
Sus ruegos son un grito que oye el cielo nuboso.

Los dioses, impotentes, observan, desde arriba,
la lucha de este ángel por defender la vida.

De la altura desciende una diosa parida
y el ángel la sostiene con ternura infinita.

Sus ramas despojadas, desnudas, lastimeras
mendigan un milagro con gemidos de fiera.

Un agón de tragedia, un agón de agonía,
se cierne sobre el ángel de la vida, que expira.


Sara Eliana Riquelme - Argentina

LA CASONA DE COCHABAMBA

“...pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió”.
Homero Manzi


Me sostiene un empedrado antiguo.
Rechinan en mi, las rueditas
del ruido del tranvía.

Lentamente ,se me acerca la casona,
es el tímido zaguán y
es la puerta cancel que me esperan
con el té de las cinco.

Mi imagen infantil, desarticulada.
El corazón está enhebrado de alegría,
es asombro pueril no descubierto.

Me abochornan la tarde,
la porcelana amarillenta de las tías,
el cuadro de las frutas sabrosas
y tan poco apetecibles.
Se agolpan las vainillas azucaradas,
el prohibido merengue se escurre entre mis dedos,
mi plumetí se ensucia.

¡Qué pesada la tarde!

En el fondo, la magnolia desprendida
del viejo sillón, controla mi aire.
Las mujeres de la casa se dibujan
y quedan atrapadas en el empapelado inventado
para las paredes.
Suben los vestidos por mi falda
y me tapan el rostro.

...Ahí, estoy yo...
en el primer patio, en el de las azucenas
y en el de los ardientes geranios...

Cochabamba, mi propio San Telmo ,
barrio de otros,
barrio,
hoy guardas la risa de una niña
que se quedó entre las nubes
enmohecidas de aquella, su pasional casona.


Elsa Teresita Vila - Argentina

VIENTO

regálame una poesía
de conjuros ancestrales,
que trasmute los caprichos
anclados en estaciones infames,
que despliegue matices del universo
y en sutiles retazos eternos
resguarde los versos.

Una poesía quiero

para ahuyentar la soledad del exilo
igual que la calandria ahuyenta
con su canto las sombras
habitadas de ausencias

Viento regálame una poesía,
con tu fuerza y la emoción del poeta,
atesórale la esperanza
que borre de este corazón
el estigma que grabó el arcano
cuando me habló de amor.

María Rosa Perea - Argentina
EL BOSQUE

Intenta mi mente alejar,
dubitativamente,
negros placeres,
que consigo traen la idea de la muerte.
¿Has recibido luz?
En el interior del bosque, la luz no se atreve
espera siempre detrás,
no existen señales que muestren una salida.
Treta de la obscuridad,
imágenes que nos regocijan, falsas,
tu mente se engaña, al igual que te alma.
Rasguño en las fauces de la profunda negrura,
solo un rasguño, cerrando los ojos puedo verlo,
te acercas, dejas una palabra,
y para siempre se ha cerrado aquella grieta.
Ahora todo es nada,
obscuridad, profunda y fría,
vacío que desgarra,
¿Cómo he de escapar de aquí?


Esteban Luis Iacomelli - Argentina

Lo reciente en LetrasKiltras

Blog Archive