El poemario en versión digital

GIRAPOEMA en formato de revista digital gracias a Dennis Mariella.
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ES EN EL AIRE

El humo en el humo
El aire soplando muerte
Es el Sol en el Sol
El Hombre en el Hombre
Es un dios respirando en llamas
Es el Sol en la tierra
Es un polvo áspero
Es en toda la sed
La boca abierta
En el Sol
Las llamas que llaman
Los vientos que arden
En el Sol ardiendo
Los cuerpos quemantes
En el Sur de América
El Sol es el Sol quemando
Las hojas húmedas en el humo
Es el tajo abierto de la tierra
El Sol incendiado
En el fuego que va por el mar
En el último quejido despertando muerte
En la tierra toda muriendo
En el Sol
El fuego y toda la sangre
El corazón de los muertos
En el desierto callado
EL MUNDO EN MI CUERPO TODO

A. F. Gorosito - Uruguay
FICCIONES NEURÓTICAS

Ojos de tigre acechan desde donde
Poseidón lanza un grito intempestivo.
Emite el bosque un cántico aprensivo
y así Perséfone veloz se esconde.
Hermes desaparece,¡no responde!
Resurgen las gramíneas, grandes lagos
ahogan los monólogos aciagos.
¡Intrépido es Dionisos! Ya se marcha
con sus rastros de vino y fresca escarcha
que suprime el dolor y sus estragos.

El viento roza el cuello de Afrodita,
rechinan los furiosos abedules;
profieren sus bramidos los azules
destellos de Harmonía. Necesita
prefigurarse una fusión bendita
entre el cielo y el sol ultravioleta.
Como una bofetada atroz, secreta,
se transformó el rencor en agua espuria,
y gimió la frenética lujuria
¡sonando el arpa de un anacoreta!

¡Huye del yugo que sagaz te aplasta,
divina hurí! Tu espíritu se aja
igual que se hace añicos una alhaja.
La tenue estela de una lengua casta
se acerca a la fruición iconoclasta.
Ah!, brahmánico sueño que aletarga,
borra Artemisa su sonrisa amarga;
la desesperación hecha fantasma
genera paranoias. Y se plasma
el clímax del temor que nos embarga.

¿Adónde fue Pasífae? No se asoma.
Raya la tarde, la silueta oblonga
de Pegaso, en el cielo se prolonga
aun más; estableciendo así el axioma
de la apariencia como engaño. Toma
Zeus la mano de Leda, que lo evoca
como un gallardo cisne de barroca
belleza. En un lugar Cronos razona
sobre la esencia humana. ¡Ser persona,
ser mortal!, vocifera una gran boca.

¡Qué vivan las orgías abisales!
Aquí entra Eros, vivo e impoluto;
Sísifo apaga su tedioso luto.
Viene Pentesilea. Sus sexuales
atributos ostentan aunque los males
se presenten. Las églogas de Orfeo
vibran estimulando a un corifeo.
¡Apocalipsis! Se oye un alarido
proveniente de lo desconocido
y se anulan los lindes del deseo.

Vienen a desfilar sobre una alfombra
con la bandera de un feliz augurio,
Hadas y Gnomos. Sale del tugurio
del averno el dios Hades con su sombra.
A la ilustre Atenea el gran Zeus nombra
como de nuevos sueños la maestra.
Y llora con ahínco Clitemnestra
gestándose un Poema de prosodia
exquisita. Y Apolo lo salmodia
hincándose con clase de alma diestra.

El mar cae en un hondo paroxismo;
suicidios de las lágrimas de luna
se ejecutan sin pálpitos de alguna
mejoría. Florece un cataclismo
que da vida al sutil Romanticismo.
Oh! jardines de prístina blancura:
no ocultéis vuestra tímida ternura.
¡Mujeres que recobran la tibieza:
el máximo esplendor recién empieza,
se carga la libido de bravura!

Mil noches duerme Gea, y se celebra
la fuga del malvado Belcebú.
Nubes de opio de matiz hindú
embellecen los montes. Una hebra
de mayestática Locura quiebra
cimientos de la inmensa Babilonia.
Reconstruyen su sólida colonia
los Titanes. Impera el color té
de los finos cabellos de Ananké,
que bosqueja su propia ceremonia.

Las Ménades derrotan al encono
y las Horas (que escapan de su pompa)
temen que la armonía se corrompa.
Mugen los hierofantes con su tono
peculiar contra el pérfido abandono
del Placer... Se aproximan a su fin
las oscuras tonadas del esplín.
Ares vomita su furor volcánico
y Psique con amor humilla al pánico.
¡Es tiempo del Olímpico festín!

Sumidas en su esquiva aristocracia
van las Moiras, que tejen el Destino.
Arriba el erotismo sibilino
de las Musas, que están llenas de gracia.
Regresa la ampulosa idiosincrasia
de Atenea. Se aviva lo inseguro
de los hombres. Prodígase maduro
y febril un secreto: de repente
Apolo (por natura inteligente),
devela el fruto del Amor más puro.

Se alza Niké con magistral semblante
neutralizando flujos de una crisis.
Vuestra Naturaleza, madre Isis,
exhibe su Verdad en un instante.
Cantan con ilusión Homero y Dante;
desde Oriente, un ciclón de fantasía
sopla burlando a la Melancolía.
Las Hidras de ultratumba, taciturnas
se adormecen con fábulas nocturnas.
¡Triunfa la colosal Sabiduría!


Santiago Lecchini - Uruguay
JUNTAR LA MANADA…

He sentido…el irrefrenable impulso…
De aullar mirando la luna…
Juntar la manada…
Para una luchadora como yo…
Que ha peleado a brazo partido…
Por criar esos hijos…
Ha llegado el momento…
En que ellos se van…
Se van irremediablemente…
He sentido…el irrefrenable impulso…
De aullar mirando la luna…
Juntar la manada…
Con el corazón encogido…
Por la angustia…por la soledad…
He tenido la necesidad de gritar…
De aliviar esa tensión…
Es un dolor…que nace en el vientre…
Y llega al alma…llega al alma…
He sentido…el irrefrenable impulso…
De aullar mirando la luna…
Juntar la manada…
No sé qué ancestral latido…
Me iguala a las fieras…
He visto la luna redonda…
Y un ronco gemido…
Emergió de lo más profundo…
Y se elevó ululante al aire…
He sentido…el irrefrenable impulso…
De aullar mirando la luna…
Juntar la manada…Juntar la manada…

Graciela Viñoly – Uruguay
CERROJOS

Busco el cerrojo de la noche.
El silencio es un nido de ausencias.
El olvido arruga los papeles.
El frío borra el título del cuento.
Abro las puertas
de los vuelos atardecidos
sobre el suspiro de las alas ausentes.
En la línea del horizonte
la lluvia encanta los cristales
con sus pasos de baile

Nedy Varela – Uruguay

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