El poemario en versión digital

GIRAPOEMA en formato de revista digital gracias a Dennis Mariella.
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ÚLTIMA VERSIÓN DE PRÍNCIPE


Yo quiero un príncipe más sensible

que azul,

El color es lo de menos,

que mate los dragones ancestrales

con la espada de mis sueños.

Que se coma a pedacitos

mi boca manzana,

que incendie de mariposas rojas mi vientre,

que olvide las brújulas

entre mi bosque de trigo reventado.

No importa que sea distinto de azul,

tampoco yo soy rosada.



Nohora Viviana Cardona Núñez - Colombia
SOLEDAD

I

Sentado frente al mar
Grite
El amor sin ti, no existe.
La mar me respondió:
Cuando te llegó...
No lo quisisteis

II

Mientes...
Todo es mentira;
a grandes voces respondí
Mis sueños son amándola
Una ola respondió! ,Oh pobre de ti!

III

Despiertas sin poder abrazarle;
Tienes vacíos sin poder llenarte;
Sientes alas sin poder alcanzarle;

IV

Cuando la ola a la playa llegó
con una cristalina voz
Este estribillo cantó:
"Cuando llega no puedes"
"Cuando puedes no estás"
Convirtiéndose la ola,
En plateada espuma
A la orilla
del mar.


Jorge Caicedo - Colombia
EL NEGRO Y BLANCO

La noche se convierte en anillo de boda
Penetra la oscuridad por cada rincón
Velo opaco como colcha extendida
Sobre la calle, la esquina, en el callejón
Es techo, es fortaleza, es compromiso
Nace del corazón y se funde con la razón.
Espesa neblina que impone sus límites
Infiel a lo que le pertenece corrompe la visión
Para que pueda ser oscuridad necesita al día
Los contornos se dibujan, las formas nacen
Claroscuros sobresalen en la superficie del abismo
Brillan los montículos como chispas centelleantes
Entonces la nada empieza a formarse gracias a la nieve
Como corona de azahar ciñe su fría soledad
Cubierta de primavera te entregas a la oscuridad
Para darle forma a la vida y sentido a la escritura.
Surge así un torbellino silencioso, jamás se calma
Es tornado, es huracán, es tempestad,
Energía que impulsa el declinar del día
Jersey de fuego pegado a la piel que la alimenta.

María del Carmen Rosero - Colombia
CUARTO MOVIMIENTO: LOS OJOS EN LA VITRINA

La soledad se disfraza en un instante

Absolutamente recta
Frente a los objetos expuestos

expuesta yo

Los ojos con una dirección rotunda
miran al frente buscando
como engañar el tiempo
El disimulo del fastidio

Es fácil dar la espalda al mundo
al mirar una vitrina
Engañar la pesadumbre
de no esperar a nadie
Ver pasar los que pasan
a través de un reflejo

Entonces mis ojos están en la vitrina
No en los objetos
Ni los maniquíes
sino en mí
en lo que se ve enfrente
y se fulgura atrás

El cuerpo no pretende girar
porque así los ojos
pueden fingir

Y nada me exhibe
Y nada me enfrenta

Me siento entonces parte de ese adentro
Como una pieza descubierta

Y a la venta


Mónica Lucía Suárez – Colombia
POEMA SOBRE DOS RUEDAS EN CUATRO TIEMPOS.

I DESCUBRIMIENTO.

Cuando aprendí a montar en bicicleta
luego de un rosario de caídas
moretones y algún raspón en la rodilla,
descubrí que se podía lograr
algo de equilibrio sobre este mundo
tan inestable por terremotos, huracanes
y las ocurrencias –como guerras nucleares-
de sus inquietos habitantes.

II DEFINICIÓN.

La bicicleta es un maravilloso artefacto
con dos ruedas, cadena, sillín, manubrio
y un motor incansable, casi infinito
proporcional a la imaginación
y a tanto tiempo libre…Libre!
del cual dispone –y no sabe- un niño.

III REFRÁN.

“Aprender a montar en bicicleta
nunca se olvida”
dice un conocido refrán.
Quizás por todo el miedo
acumulado durante la víspera,
el duro encuentro con el piso
en múltiples ocasiones,
las risas crueles de los vecinos.
En mi caso, no lo olvido
tal vez porque no conté
con la mano adulta
que tomara el sillín
y corriera a mi lado,
mi amigo William
-el niño rubio y pecoso-
que vivía en la casa de al lado
intentó hacer ese papel.
Aunque cuando por fin
luego de innumerables intentos
pude por fin pedalear
sin besar la lona del pavimento
esperaba, con ansiedad
que Laurencio, mi padre-abuelo
luciera una amplia sonrisa
desde algún punto del firmamento.

IV LECCIONES.

La bicicleta me enseñó la libertad
pero también me hizo conocer las normas
en este caso, las de tránsito,
cuando choqué de frente
con otro ingenuo ciclista quien venía
por todo el medio de la calle.
Esa tarde aprendí con dolor
las nociones de izquierda y derecha
supe que nuestro mundo
puede chocarse por estos dos conceptos
y quienes vamos por el centro
no tenemos muchas posibilidades
de salir ilesos, indemnes.

Dixon Moya – Colombia
DESOLACION

Todo lo que Dios quiere del hombre
es un corazón en paz
(Johann Eckhart)


A mi madre, Lidia Crescini

El tiempo no ha podido
apagar
las antorchas que
llevan los ojos de mamá.
Encendidas como lámparas de gas
se tiznan de ojeras.
Cargan el peso de la detonación.

¡Bombardeos!

¡Guerras!

La escucho arañar
los primeros años
de su infancia
quiere rescatar
el eco de sus pocas sonrisas

¡Me duele la historia de mamá
y la historia acalorada de las
guerras frías!

¡Todas son frías!

Me duele lo absurdo

Los conflictos

Sólo existe fuego
en el corazón del hombre

Fuego que se acrisola en el tiempo
quemándolo una y otra vez

¡Nada justifica la violencia!

¿Cómo puedo arrancar
de tus entrañas
la imagen
de ese túnel interminable
donde hacinada
tenías que esconderte
para evitar
la cercenación o la
muerte prematura?

Dime, mamá

¿Qué debo hacer
para devolverte en parte
las estelas de tu sonrisa robada,
mitigar el ardor de tu estómago vacío
y encender
luces de bengala?

Treinta y dos grados de temperatura externa,
menos dos grados de temperatura interna

Y,
tu cuerpo sudoroso
transpira lágrimas

Llora,
aún sigue llorando
por el hambre de injusticia
por la sed de venganza
por la violencia irracional

Mamá,
abrazada a ti
quiero beberme el sudor
que emana de tu pecho mancillado
Balancearme en tu vientre
nutrirme de verdades desconocidas
para llenar mi inocencia

Mamá,
hoy lloro,
lloro contigo

Olor a pólvora
Hedor
Sangre,
Luto
Resignación

Siento miedo a la penumbra
a la destrucción
siento miedo
a la desolación

Lidia Corcione Crescini – Colombia

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