EN EL CUERPO DEL POEMA
I
La muerte me llama
en sueños melancólicos
y voy tras la palabra
y voy tras el sueño
que me parece más lúcido que lo lúcido
y me derramo
grito y me revuelco
y voy tras la palabra
II
La noche se revela
como un todo insuperable
una melodía perfecta
que trae consigo palabras y deseos
Ahí quiero mecerme
entre sus brazos de seda retorcida
en el calor de sus entrañas frías
como sueño dibujado en invierno
III
Yo abajo
en mi cadáver rebosante de alegría
en mi pozo de ilusiones y mariposas
mi propio jardín
de deseos mutilados
IV
Espejo de la muerte
cuerpo abandonado
cuerpo de fragilidad exaltada
dosifícame la luz
dosifícame el ser
en la plenitud del día
V
Volver a los huesos
a mi voz que me huye
en tinieblas desatadas
Entrar en la poesía
entrar en el poema
en que se ha convertido mi carne
Linda González - México
El poemario en versión digital
GIRAPOEMA en formato de revista digital gracias a Dennis Mariella.
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MARISMAS
Nota de agua canto mudo
donde el silbido del ave amanece
La luz extiende sus brazos a las ramas
baña la corteza y se desvanece en las raíces
Los tordos anuncian primaveras
no hay silabas del cielo precipitándose
pero se lee la piel líquida
y en su profundidad hace perpetuo el verso.
Karol Arcique - México
Nota de agua canto mudo
donde el silbido del ave amanece
La luz extiende sus brazos a las ramas
baña la corteza y se desvanece en las raíces
Los tordos anuncian primaveras
no hay silabas del cielo precipitándose
pero se lee la piel líquida
y en su profundidad hace perpetuo el verso.
Karol Arcique - México
CUESTIONAMIENTO A LA LENGUA
Quién no se ha quedado con la palabra en la boca
con el mutis del silencio
haciendo sed en la lengua.
Quién no habrá mirado la incomprensión en la charla
de dos seres que batallan
por transmitirse en el habla.
¿Puede acaso mi discurso
obrar para bien lo que pienso?
¿Puede el instinto de buscar fuego
encontrar una llama?
Qué puede un diálogo
qué una palabra
Que no pueda una mirada.
Edgar Khonde – México
Quién no se ha quedado con la palabra en la boca
con el mutis del silencio
haciendo sed en la lengua.
Quién no habrá mirado la incomprensión en la charla
de dos seres que batallan
por transmitirse en el habla.
¿Puede acaso mi discurso
obrar para bien lo que pienso?
¿Puede el instinto de buscar fuego
encontrar una llama?
Qué puede un diálogo
qué una palabra
Que no pueda una mirada.
Edgar Khonde – México
TERRIBLEMENTE PRIVADO
Se me escapa,
a las tres de la mañana
bajo el escritorio la fama,
detrás del discurso de aceptación.
Y con una red de mariposas
la cazo.
Pero qué voy a cazar pues,
soy inofensivo
desconocido
terriblemente privado.
Es como un rinoceronte,
cómo podría, aunque sea,
acercármele.
Con las ganas nada más.
Que claro que bastan
lo que me sobran son
los versos esplendidos.
Iván Viñas - México
Se me escapa,
a las tres de la mañana
bajo el escritorio la fama,
detrás del discurso de aceptación.
Y con una red de mariposas
la cazo.
Pero qué voy a cazar pues,
soy inofensivo
desconocido
terriblemente privado.
Es como un rinoceronte,
cómo podría, aunque sea,
acercármele.
Con las ganas nada más.
Que claro que bastan
lo que me sobran son
los versos esplendidos.
Iván Viñas - México
MARÍTIMA CERTEZA
¿A qué huele mayo?
¿A qué sabe tu piel
cuando conversa con la mía
y llora
y aprieta
y me envuelve?
Cuando digo te pienso
no es la memoria quien habla,
es la punta de mis dedos
y, a veces,
la resaca de un encuentro en mi playa.
Exprimo en esta tarde de mayo tu nombre.
Lo escucho y me acaricia,
lo toco y me habla,
lo chupo,
lo muerdo.
Tu nombre.
¿A qué huele este mayo sino a ti, peregrino mío?
Leticia Romero Chumacero – México
¿A qué huele mayo?
¿A qué sabe tu piel
cuando conversa con la mía
y llora
y aprieta
y me envuelve?
Cuando digo te pienso
no es la memoria quien habla,
es la punta de mis dedos
y, a veces,
la resaca de un encuentro en mi playa.
Exprimo en esta tarde de mayo tu nombre.
Lo escucho y me acaricia,
lo toco y me habla,
lo chupo,
lo muerdo.
Tu nombre.
¿A qué huele este mayo sino a ti, peregrino mío?
Leticia Romero Chumacero – México
SILENCIOS, PARPADEOS
a Nuria
Mujer, dialogan tus manos con mis ojos,
y es verte respuesta al enigma de la belleza,
y no el cuerpo que propone la piel,
y no el cuerpo de tus senos
sino lo que hay detrás de ellos:
de rojo graso y vivo cuerpo lates,
corazón que evoca la fuente de tus labios
en palabra viva del alma que se asoma.
Mujer belleza, niña diáfana,
en qué accidente de lo incierto
nos cruzamos para compartimos
los tiempos y los espacios.
¿Por qué escribo estas palabrerías
que no dicen nada que no dijeran
los que bien te conocen?
Late luna creciente de tu pecho,
vena de satélite, extraña del mundo.
El tiempo olvida que es tiempo,
te mira encaracolada en silencios.
Pende de tu sonrisa
la mejor de las respuestas, y las palabras son nada.
Mauricio Ruiz - México
a Nuria
Mujer, dialogan tus manos con mis ojos,
y es verte respuesta al enigma de la belleza,
y no el cuerpo que propone la piel,
y no el cuerpo de tus senos
sino lo que hay detrás de ellos:
de rojo graso y vivo cuerpo lates,
corazón que evoca la fuente de tus labios
en palabra viva del alma que se asoma.
Mujer belleza, niña diáfana,
en qué accidente de lo incierto
nos cruzamos para compartimos
los tiempos y los espacios.
¿Por qué escribo estas palabrerías
que no dicen nada que no dijeran
los que bien te conocen?
Late luna creciente de tu pecho,
vena de satélite, extraña del mundo.
El tiempo olvida que es tiempo,
te mira encaracolada en silencios.
Pende de tu sonrisa
la mejor de las respuestas, y las palabras son nada.
Mauricio Ruiz - México
ESCRIBIENDO CONTIGO O SIN TI
Si me pides que deje de escribir o actuar para dedicarme solamente a ti;
no voy a aceptar.
Prefiero sentir mi alma resquebrajándose durante mil años,
hacer del mar mis lagrimas y de los riscos el pozo de mi dolor.
Escojo vivir con esas terribles grietas en las venas;
lo prefiero a retirar las letras de mí.
Lo decreto antes de dejar de contar historias en los distintos escenarios.
Porque si ello se ausentara más de cinco minutos,
dejaría de respirar,
muriendo así por causas naturales antes siquiera de empezar a llorar por ti.
Aunque no seria mala idea
después de 500 años
ceder a tu amor y quedar petrificado.
Convertirme en una estatua más de la colección de tu sala
y ser recordado como el poeta de piedra que no supo amarte,
como el actor que siempre mintió arriba de una tabla para decir la verdad.
Ámame así o sal huyendo antes de que se quemen tus piernas.
La pasión por mi trabajo puede enardecer a cualquiera.
Escucha las letras que salen de mí
ó corre a otro paraíso tapándote los oídos.
Veme a ver al teatro sin importar que las obras sean para niños.
Lee mis tonterías y dame el avión pensando en que algún día llegaré al valle de lo sublime.
Regáñame de vez en cuando si no escribo
y pídeme siempre que interprete mejor mi papel.
Leamos juntos a Buckowsky, Zaid, Baudelaire, Rimbaud, Zonta y Aridjis.
Oigamos a Bach, Vivaldi, Dark Soho y Astrid.
Vayamos a ver a Cauduro y a mi viejo amigo Aquiles que nunca te presenté.
Gocemos del musical de Mecano sin arrepentirnos de la década de los 80.
y hagamos del Lago de los Cisnes una tradición.
Solo así recibirás flores todos los días,
tendrás poemas que te hagan siete veces el amor.
Amanecerás exhausta entre mis brazos
y harás de tu estancia una sonrisa compartida.
Disfrutaré contigo una hora de caricias tiernas
te quitaré las lagañas con un desayuno a la carta,
serás libre de fabricar tu día
y consentiré tus humores si amanecieras adolecida.
Óyeme así o petrifícame dentro de 500 años,
sella tu amor en un beso con condiciones
ó calla hasta entonces conmigo.
Edifiquemos almas o sal a platicarle a otra persona sobre la historia del dinero,
consuélate con una casa en Long Beach
y trata de conocer a algunos amantes en el cementerio.
Porque de ser así,
tu y yo aunque bajo tierra estemos
no compartiremos las mismas tumbas ni tendremos al mismo anfitrión.
Yo seré invitado al baile del cempasúchil
y tú al homenaje de los faraones perdidos.
Yo cenaré pan de muerto y mucbipollo
y tú pedirás espaguetis para llevar.
Pasarás los días extrañando tus vestidos y pensando en quien pueda estar presumiéndolos ahora.
Yo,
seguiré escribiendo y pisando de vez en cuando esa divina tabla con otra historia nueva que contar.
Cobraré las funciones y no desistiré de dar una que otra cortesía para quien me caiga bien.
Ya que te conozco diría que siempre consigues lo que quieres,
eres tenaz, determinada y serías capaz de pasar un milenio en el intento por conseguirme,
pero de no compartirme como soy,
tardarán 500 años tus murmullos
para que yo pueda ceder a tu amor.
Solo así lograrás tener en tu sala
a ese poeta de malaquita;
tú pensando cada tarde atemporal
en el idiota insensible que alguna vez conociste y que no pudiste aprehender en vida
y yo sin poder mover ni mis ojos, seguiré labrando una inscripción que diga:
"El dolor deja sabiduría acerca de la resistencia"
Porque te conozco también te digo que si me compartes como soy,
harás lo que quieras conmigo,
cumpliré cada uno de tus sueños
sin importar lo que me cueste el diamante que seguro pedirás.
Saldremos a viajar cada que estés aburrida
y conversaremos las horas que nos alcancen hasta que se detenga el tiempo entre tu y yo.
Te llevaré al mar Caribe de vez en cuando para charlar con las orquídeas de Solferino,
observaremos juntos el desfile de los peces Loro,
y si corremos con suerte,
una escuela de rayas águila se alojará unos meses en la isla de Cozumel pasando antes por Holbox en dirección a Río Lagartos.
Viviremos la evolución del arte de nuestros compañeros en el querido Quintana Roo.
Añoraremos las viejas reuniones de largo aliento en la que tú y yo nos conocimos,
haré siempre lo mejor de ti,
y hasta cocinaré en ocasiones especiales.
Una vez despidiéndonos de nuestros entrañables amigos,
conoceremos la Sagrada familia, la torre Eiffel, Valencia y Costa Rica.
Te amaré durante los 1000 años que viviré con la fortuna de tu amor
y moriré por ti de ser necesario.
Yo siendo poeta y actor
y tu feliz de que yo lo sea.
Te suplico que no me pidas que me dedique solamente a ti,
es muy difícil explicar un camino con corazón.
No me demandes elegir, escoger ó preferir,
sería ofrecerte la amarga decisión
de escribir contigo o sin ti.
Carlos Wilheme – México
Si me pides que deje de escribir o actuar para dedicarme solamente a ti;
no voy a aceptar.
Prefiero sentir mi alma resquebrajándose durante mil años,
hacer del mar mis lagrimas y de los riscos el pozo de mi dolor.
Escojo vivir con esas terribles grietas en las venas;
lo prefiero a retirar las letras de mí.
Lo decreto antes de dejar de contar historias en los distintos escenarios.
Porque si ello se ausentara más de cinco minutos,
dejaría de respirar,
muriendo así por causas naturales antes siquiera de empezar a llorar por ti.
Aunque no seria mala idea
después de 500 años
ceder a tu amor y quedar petrificado.
Convertirme en una estatua más de la colección de tu sala
y ser recordado como el poeta de piedra que no supo amarte,
como el actor que siempre mintió arriba de una tabla para decir la verdad.
Ámame así o sal huyendo antes de que se quemen tus piernas.
La pasión por mi trabajo puede enardecer a cualquiera.
Escucha las letras que salen de mí
ó corre a otro paraíso tapándote los oídos.
Veme a ver al teatro sin importar que las obras sean para niños.
Lee mis tonterías y dame el avión pensando en que algún día llegaré al valle de lo sublime.
Regáñame de vez en cuando si no escribo
y pídeme siempre que interprete mejor mi papel.
Leamos juntos a Buckowsky, Zaid, Baudelaire, Rimbaud, Zonta y Aridjis.
Oigamos a Bach, Vivaldi, Dark Soho y Astrid.
Vayamos a ver a Cauduro y a mi viejo amigo Aquiles que nunca te presenté.
Gocemos del musical de Mecano sin arrepentirnos de la década de los 80.
y hagamos del Lago de los Cisnes una tradición.
Solo así recibirás flores todos los días,
tendrás poemas que te hagan siete veces el amor.
Amanecerás exhausta entre mis brazos
y harás de tu estancia una sonrisa compartida.
Disfrutaré contigo una hora de caricias tiernas
te quitaré las lagañas con un desayuno a la carta,
serás libre de fabricar tu día
y consentiré tus humores si amanecieras adolecida.
Óyeme así o petrifícame dentro de 500 años,
sella tu amor en un beso con condiciones
ó calla hasta entonces conmigo.
Edifiquemos almas o sal a platicarle a otra persona sobre la historia del dinero,
consuélate con una casa en Long Beach
y trata de conocer a algunos amantes en el cementerio.
Porque de ser así,
tu y yo aunque bajo tierra estemos
no compartiremos las mismas tumbas ni tendremos al mismo anfitrión.
Yo seré invitado al baile del cempasúchil
y tú al homenaje de los faraones perdidos.
Yo cenaré pan de muerto y mucbipollo
y tú pedirás espaguetis para llevar.
Pasarás los días extrañando tus vestidos y pensando en quien pueda estar presumiéndolos ahora.
Yo,
seguiré escribiendo y pisando de vez en cuando esa divina tabla con otra historia nueva que contar.
Cobraré las funciones y no desistiré de dar una que otra cortesía para quien me caiga bien.
Ya que te conozco diría que siempre consigues lo que quieres,
eres tenaz, determinada y serías capaz de pasar un milenio en el intento por conseguirme,
pero de no compartirme como soy,
tardarán 500 años tus murmullos
para que yo pueda ceder a tu amor.
Solo así lograrás tener en tu sala
a ese poeta de malaquita;
tú pensando cada tarde atemporal
en el idiota insensible que alguna vez conociste y que no pudiste aprehender en vida
y yo sin poder mover ni mis ojos, seguiré labrando una inscripción que diga:
"El dolor deja sabiduría acerca de la resistencia"
Porque te conozco también te digo que si me compartes como soy,
harás lo que quieras conmigo,
cumpliré cada uno de tus sueños
sin importar lo que me cueste el diamante que seguro pedirás.
Saldremos a viajar cada que estés aburrida
y conversaremos las horas que nos alcancen hasta que se detenga el tiempo entre tu y yo.
Te llevaré al mar Caribe de vez en cuando para charlar con las orquídeas de Solferino,
observaremos juntos el desfile de los peces Loro,
y si corremos con suerte,
una escuela de rayas águila se alojará unos meses en la isla de Cozumel pasando antes por Holbox en dirección a Río Lagartos.
Viviremos la evolución del arte de nuestros compañeros en el querido Quintana Roo.
Añoraremos las viejas reuniones de largo aliento en la que tú y yo nos conocimos,
haré siempre lo mejor de ti,
y hasta cocinaré en ocasiones especiales.
Una vez despidiéndonos de nuestros entrañables amigos,
conoceremos la Sagrada familia, la torre Eiffel, Valencia y Costa Rica.
Te amaré durante los 1000 años que viviré con la fortuna de tu amor
y moriré por ti de ser necesario.
Yo siendo poeta y actor
y tu feliz de que yo lo sea.
Te suplico que no me pidas que me dedique solamente a ti,
es muy difícil explicar un camino con corazón.
No me demandes elegir, escoger ó preferir,
sería ofrecerte la amarga decisión
de escribir contigo o sin ti.
Carlos Wilheme – México
DESEADA
Aldeana preciosa y ufana
Aturdiste al senescal
Con tu piel dorada y humana
Con tus labios de coral
Furiosa en combates de alcoba
Altiva en tu seno frugal
Tus lácteos secretos de loba
La escarcha te cubre sensual
Tu piel de blancura brillante
Tu nido de un negro esplendor
Crispada enramada mutante
Exudas perfume y vapor
Portentos, columnas de mármol
Que llegan al eje angular
Del triángulo obtuso del trébol
Que tiene un interno lunar
El viento se adueña del cetro
Y quiere ocupar el lugar
Con su inmanescente presencia
Hurgar aturdido su hogar
La chica en su cuerpo deseado
Acerca el pulsante y vivaz
Que acepta el deleite infinito
Saciando su instinto fugaz.
Agustín Montes de Oca V. - México
Aldeana preciosa y ufana
Aturdiste al senescal
Con tu piel dorada y humana
Con tus labios de coral
Furiosa en combates de alcoba
Altiva en tu seno frugal
Tus lácteos secretos de loba
La escarcha te cubre sensual
Tu piel de blancura brillante
Tu nido de un negro esplendor
Crispada enramada mutante
Exudas perfume y vapor
Portentos, columnas de mármol
Que llegan al eje angular
Del triángulo obtuso del trébol
Que tiene un interno lunar
El viento se adueña del cetro
Y quiere ocupar el lugar
Con su inmanescente presencia
Hurgar aturdido su hogar
La chica en su cuerpo deseado
Acerca el pulsante y vivaz
Que acepta el deleite infinito
Saciando su instinto fugaz.
Agustín Montes de Oca V. - México
EL RECUERDO
El recuerdo,
esa calle larga
habitada por lo que nunca
se ha muerto,
pasillos a veces oscuros
donde trafican los ángeles
con sus hábitos de alas,
un mismo lugar
para colgar mañana
este cuarto y sus ventanas,
este viento que detrás de las cortinas
enciende el paisaje
y lo apaga.
No hay el mar
donde arrojar como de niño
tu deseo en una botella,
sólo la ola de la noche,
inmóvil,
la espuma de los árboles
y estás aquí,
mirando lo que quizá después
se vuelva más cierto,
escuchando el aletear de un insecto,
el rodar de las guayabas.
Todo será recuerdo
cuando amanezca,
cuando comience a caer
en la memoria
la sombra de las cosas
y te encuentres de pronto
demasiado lejos,
en el umbral de una puerta
imaginando tu historia
a la manera de los hechos.
Esperar así
a que llegue la tarde lluviosa,
a que se llenen de olores
las macetas,
esperar junto a lo que se fue metiendo
detrás de las horas,
mientras te sientas a la orilla
de la cama,
en la playa de un espejo,
mientras el amanecer
baja a humedecer despacio
la tierra de tu cuerpo.
Rosy Palàu - México
El recuerdo,
esa calle larga
habitada por lo que nunca
se ha muerto,
pasillos a veces oscuros
donde trafican los ángeles
con sus hábitos de alas,
un mismo lugar
para colgar mañana
este cuarto y sus ventanas,
este viento que detrás de las cortinas
enciende el paisaje
y lo apaga.
No hay el mar
donde arrojar como de niño
tu deseo en una botella,
sólo la ola de la noche,
inmóvil,
la espuma de los árboles
y estás aquí,
mirando lo que quizá después
se vuelva más cierto,
escuchando el aletear de un insecto,
el rodar de las guayabas.
Todo será recuerdo
cuando amanezca,
cuando comience a caer
en la memoria
la sombra de las cosas
y te encuentres de pronto
demasiado lejos,
en el umbral de una puerta
imaginando tu historia
a la manera de los hechos.
Esperar así
a que llegue la tarde lluviosa,
a que se llenen de olores
las macetas,
esperar junto a lo que se fue metiendo
detrás de las horas,
mientras te sientas a la orilla
de la cama,
en la playa de un espejo,
mientras el amanecer
baja a humedecer despacio
la tierra de tu cuerpo.
Rosy Palàu - México
QUISIERA
Quisiera poder decirte, entre versos, te amo.
Y mi voz llegara hasta ti como el eco
de un himno cantado por ángeles fugaces;
como el suspiro, en la montaña, del viento seco.
Eres la suave brisa que acaricia ni mente,
que baña a mi alma y a mis ojos humedece.
Eres el beso que viene y posa en mi frente;
eres la alegría que llora y todo lo desvanece.
Quisiera poder suspirar mis versos a tu oído,
sin que mi voz se muriera en el cielo,
como lo hace el eco de un leve gemido
cuando no puede sobrevivir más al vuelo.
Como la lluvia contagiosa de flores blancas,
que nacen a cada nueva primavera verde,
mis versos brotan, bailan y te buscan;
mi poema nace, vuela y rumbo a ti se pierde.
Quisiera hablarte en el lenguaje de las flores,
poder decirte: te amo mariposa durmiente,
y soñarte en mi verso y verte en las flores,
que en este lenguaje el corazón nunca miente.
Al Juárez Santiago – México
Quisiera poder decirte, entre versos, te amo.
Y mi voz llegara hasta ti como el eco
de un himno cantado por ángeles fugaces;
como el suspiro, en la montaña, del viento seco.
Eres la suave brisa que acaricia ni mente,
que baña a mi alma y a mis ojos humedece.
Eres el beso que viene y posa en mi frente;
eres la alegría que llora y todo lo desvanece.
Quisiera poder suspirar mis versos a tu oído,
sin que mi voz se muriera en el cielo,
como lo hace el eco de un leve gemido
cuando no puede sobrevivir más al vuelo.
Como la lluvia contagiosa de flores blancas,
que nacen a cada nueva primavera verde,
mis versos brotan, bailan y te buscan;
mi poema nace, vuela y rumbo a ti se pierde.
Quisiera hablarte en el lenguaje de las flores,
poder decirte: te amo mariposa durmiente,
y soñarte en mi verso y verte en las flores,
que en este lenguaje el corazón nunca miente.
Al Juárez Santiago – México
NOCTURNO POR ANGIE…
Resonaron tus pisadas
en las baldosas del tiempo
y refulgió tu mirada
bajo la luz mortecina
del callejón del silencio.
En el balcón del espacio
tocaron siete trompetas
siete divinas rapsodias,
mas el farol de tu estancia
se lo llevaron muy lejos.
El viento llevó su flama
al confín del universo;
su resplandor deslumbrante
deshizo agujeros negros
y yo me fundí con ellos.
¡Largo volar sin ser ave!
¡Loco gritar en desiertos!
¡Triste llorar sin ser lágrima!
¿Cuándo llegará el reencuentro?
José Luis Salas Arteaga – México
Resonaron tus pisadas
en las baldosas del tiempo
y refulgió tu mirada
bajo la luz mortecina
del callejón del silencio.
En el balcón del espacio
tocaron siete trompetas
siete divinas rapsodias,
mas el farol de tu estancia
se lo llevaron muy lejos.
El viento llevó su flama
al confín del universo;
su resplandor deslumbrante
deshizo agujeros negros
y yo me fundí con ellos.
¡Largo volar sin ser ave!
¡Loco gritar en desiertos!
¡Triste llorar sin ser lágrima!
¿Cuándo llegará el reencuentro?
José Luis Salas Arteaga – México
la historia
tan lejos,
tan despacio
fuera y dentro
dolor y amor
tu voz y el silencio
confuso juego, juego
quererte y besarte
odiarte y matarte
ironía o locura
tu cuerpo, el recuerdo
ansiedad o desprecio
que vida llena de vida
y que muerte tan fría
esta es la historia vacía
de dos almas caídas
que por miedo a la alegria
se pudrieron en su agonía
que más da ya,
pues al tenerte mi cuerpo se duele,
y al perderte
mi alma muere.
Paula Veltra - México
tan lejos,
tan despacio
fuera y dentro
dolor y amor
tu voz y el silencio
confuso juego, juego
quererte y besarte
odiarte y matarte
ironía o locura
tu cuerpo, el recuerdo
ansiedad o desprecio
que vida llena de vida
y que muerte tan fría
esta es la historia vacía
de dos almas caídas
que por miedo a la alegria
se pudrieron en su agonía
que más da ya,
pues al tenerte mi cuerpo se duele,
y al perderte
mi alma muere.
Paula Veltra - México
Un casi siglo, su lento caer
melancolías sobre rostros serenos, su
musitar entre labios que van poco a
poco gastándose y que ya no
recuerdan nombres ni besos ni
esclavos mordiscos bajo una escalera
cómplice (el amor pide lugar y la
guerra de dos cuerpos que se saben,
ven, sigue la huella que desgrana mi
camino, cuela para iluminar mi
noche con la tuya). Es de manos
temblando incapaces de hallar un
surco, es su impreciso dibujo
constante sobre esa mesa cansada de
ver pasar las vidas (la música, por
dios, la música, el estremecimiento
de un sudor ajeno cayendo de la
frente, su fresca invitación al
suicidio, su eterno esperar sentado).
La espera... la ventana manchada de
una bilis espesa para dibujar tu
huella, su absurdo esforzarse para
tanto, su voz no existente se eleva y
resuena trueno vacío en las nubes, es
un grito que apenas veo y me
atraviesa, su táctil consistencia en la
lengua, su ácido sabor regalándome,
su nombre, su sombra, su muerte.
Antonio González Montes – México
melancolías sobre rostros serenos, su
musitar entre labios que van poco a
poco gastándose y que ya no
recuerdan nombres ni besos ni
esclavos mordiscos bajo una escalera
cómplice (el amor pide lugar y la
guerra de dos cuerpos que se saben,
ven, sigue la huella que desgrana mi
camino, cuela para iluminar mi
noche con la tuya). Es de manos
temblando incapaces de hallar un
surco, es su impreciso dibujo
constante sobre esa mesa cansada de
ver pasar las vidas (la música, por
dios, la música, el estremecimiento
de un sudor ajeno cayendo de la
frente, su fresca invitación al
suicidio, su eterno esperar sentado).
La espera... la ventana manchada de
una bilis espesa para dibujar tu
huella, su absurdo esforzarse para
tanto, su voz no existente se eleva y
resuena trueno vacío en las nubes, es
un grito que apenas veo y me
atraviesa, su táctil consistencia en la
lengua, su ácido sabor regalándome,
su nombre, su sombra, su muerte.
Antonio González Montes – México
STELLIUM
Aquel día de mayo, a principios de siglo, se anunció que será visible “Stellium”, fenómeno astronómico y desde la tierra una vez antes ocurrió. Se le llamó “Estrella de Belén”, por quienes así concibieron la anunciación del nacimiento de Jesús Cristo. Solo podía verse desde la misma ciudad, 2000 años después. Esa estrella, formada por la conjunción de 5 planetas. Livia pensó ¿quién podría voltear el cielo bajo el fragor de las balas?
Dos cielos opuestos se besaron ayer.
Uno el clarividente, y otro consagrado con vino de la iglesia.
Farándula sin ropa y rasuradas teclas
en una música muda que se guía
por el diapasón del diablo.
Y en medio la nada de testigo.
Acorazada en su bunker artificial dibujando lo natural
de horizontal verticalista con guantes.
Originales esparcidos de un añejo asombro: Una mañana propicia
y ojos suficientes para leer mal lo que estaba bien escrito.
En medio crece sin censura el gigante de la incomprensión
con sus llaves de duda que abre,
abre sin pedir permiso porque así pueden sus manos.
Y el paisaje enharinado se cuela por su destino
lo deja blanco, blando y oloroso, el polvo
no estaba considerado en sus presentimientos
para el sano juicio de todos los deudores.
Ambos cielos,
instalaron un asiento en forma de fe.
Cualquiera puede poseer sus atributos
ninguno sale ganando. La red que domina la gravedad los contiene
patas abajo con la cabeza al norte del algo que les guía.
¡Yo me opongo! - Dijo, sin ser escuchado
el único astro que quedaba de pie.
Los pequeños seguían cayendo muertos bajo sus alas
y del polvo, el único Fénix
cada vez que nacía, era domesticado.
Livia Díaz - México
Dos cielos opuestos se besaron ayer.
Uno el clarividente, y otro consagrado con vino de la iglesia.
Farándula sin ropa y rasuradas teclas
en una música muda que se guía
por el diapasón del diablo.
Y en medio la nada de testigo.
Acorazada en su bunker artificial dibujando lo natural
de horizontal verticalista con guantes.
Originales esparcidos de un añejo asombro: Una mañana propicia
y ojos suficientes para leer mal lo que estaba bien escrito.
En medio crece sin censura el gigante de la incomprensión
con sus llaves de duda que abre,
abre sin pedir permiso porque así pueden sus manos.
Y el paisaje enharinado se cuela por su destino
lo deja blanco, blando y oloroso, el polvo
no estaba considerado en sus presentimientos
para el sano juicio de todos los deudores.
Ambos cielos,
instalaron un asiento en forma de fe.
Cualquiera puede poseer sus atributos
ninguno sale ganando. La red que domina la gravedad los contiene
patas abajo con la cabeza al norte del algo que les guía.
¡Yo me opongo! - Dijo, sin ser escuchado
el único astro que quedaba de pie.
Los pequeños seguían cayendo muertos bajo sus alas
y del polvo, el único Fénix
cada vez que nacía, era domesticado.
Livia Díaz - México
ARRAYÁN
Tu boca es un acantilado de arrayanes
Con las oscuras ciruelas del deseo
en mi boca
entorno los ojos al sol de mediodía
Y el verano tiembla en tu mirada
Obligando a perderme en el remolino
De arena sin fin del verano tardío
Envuelta en el perfume blanco del árbol viejo
Sobre la rama que acaricia el suelo
Te espero quieta un año mas…
Aquí, al borde del árbol al final de la calle…
Tabi Alonso – México
Tu boca es un acantilado de arrayanes
Con las oscuras ciruelas del deseo
en mi boca
entorno los ojos al sol de mediodía
Y el verano tiembla en tu mirada
Obligando a perderme en el remolino
De arena sin fin del verano tardío
Envuelta en el perfume blanco del árbol viejo
Sobre la rama que acaricia el suelo
Te espero quieta un año mas…
Aquí, al borde del árbol al final de la calle…
Tabi Alonso – México
SOÑANDO ANDO
Soñé que era una estrella,
lo que no es mérito inmenso,
que flotaba dando vueltas
sobre un eje eterno.
Soñé que despertaba
abrazada a una esponja
que era una nube
sumergida en el
profundo océano.
Soñé que me mecía en
lo alto de una rama
y despertaba adolorida
por el olor a manzana.
Soñé que tenía en las manos
veinte flores, con los
cabellos flotando
en un pantano,
que raíces terminaban
mis piernas, que la
espalda se me volvía
playa y palmeras;
los oídos de concha
me soñaba;
concha a concha va
cayendo la luna,
concha y nácar
arroja en mi cama
y yo sueño que sueño
que no
he nacido humana.
Ana Jácome – México
Soñé que era una estrella,
lo que no es mérito inmenso,
que flotaba dando vueltas
sobre un eje eterno.
Soñé que despertaba
abrazada a una esponja
que era una nube
sumergida en el
profundo océano.
Soñé que me mecía en
lo alto de una rama
y despertaba adolorida
por el olor a manzana.
Soñé que tenía en las manos
veinte flores, con los
cabellos flotando
en un pantano,
que raíces terminaban
mis piernas, que la
espalda se me volvía
playa y palmeras;
los oídos de concha
me soñaba;
concha a concha va
cayendo la luna,
concha y nácar
arroja en mi cama
y yo sueño que sueño
que no
he nacido humana.
Ana Jácome – México
LA MARIPOSA DE LA PAZ
En el Sutra Diamante, habita la mariposa luna
aquella que al batir las alas en Oriente provoca una tormenta en Occidente.
Ah, el efecto mariposa luna, ese fenómeno de fenómenos
que aplaudimos en la ciencia y desdeñamos en el espíritu.
Ese efecto mariposa luna cuyas plateadas alas pueden provocar
hilos de lluvia o espigas solares,
círculos de buitres o botones de bugambilias.
Existen alas visibles: amarillas, azules, aguafuego que se hacen una con el viento
y también alas invisibles: mariposa mente y mariposa corazón
cuyos vuelos tienen la potestad de hacer y deshacer las realidades del mundo.
Entonces, ¿una mariposa luna puede generar un ciclón?
Sí, pero también puede provocar un amanecer violeta.
En un enjambre todo parece caos, sin embargo, cada mariposa es el enjambre.
Una guerra es un enjambre. Y todas nuestras mariposas invisibles
son partícipes ya para alentar al opresor, ya para detener un proyectil.
La pastora que domestica sus mariposas agresivas detiene al misil.
El ciego que cría mariposas nocturnas fortalece al tirano.
Tal es el efecto mariposa luna.
Nada hay en el pensamiento mariposa o en la acción mariposa,
aún la más humilde, que no haga temblar al universo entero.
El genocida lanza mariposas envenenadas. Y cada vez que damos a beber veneno
a nuestras mariposas –aun en dosis infinitesimales–
nos convertimos en cómplices del malvado.
Pero, igualmente, si liberamos de nuestros corazones a la mítica mariposa dorada
del karuna y la benevolencia, nos volvemos sembradores de la paz.
Juntemos las manos en gassho y hagamos una reverencia a la mariposa Buda,
a la mariposa mente-despierta que puede separar lo cierto de lo ilusorio,
a la mariposa crística de alas transparentes capaz de ofrecer
generosidad a la mezquindad, amor al odio,
benevolencia a la maldad, Verdad a la mentira y paz a la guerra.
Salve, mariposa ahimsa, mariposa de la no violencia, mariposa Gandhi,
mariposa de la compasión, de la dignidad y de la resistencia,
no nos dejes caer en la tentación de responder al infierno con demonios
y líbranos de hacer el mal y del peor de todos los males
que es el egótico imperio del poder, de la devastación y la ignorancia.
Amén.
Fernando Ruiz-Torres – México
En el Sutra Diamante, habita la mariposa luna
aquella que al batir las alas en Oriente provoca una tormenta en Occidente.
Ah, el efecto mariposa luna, ese fenómeno de fenómenos
que aplaudimos en la ciencia y desdeñamos en el espíritu.
Ese efecto mariposa luna cuyas plateadas alas pueden provocar
hilos de lluvia o espigas solares,
círculos de buitres o botones de bugambilias.
Existen alas visibles: amarillas, azules, aguafuego que se hacen una con el viento
y también alas invisibles: mariposa mente y mariposa corazón
cuyos vuelos tienen la potestad de hacer y deshacer las realidades del mundo.
Entonces, ¿una mariposa luna puede generar un ciclón?
Sí, pero también puede provocar un amanecer violeta.
En un enjambre todo parece caos, sin embargo, cada mariposa es el enjambre.
Una guerra es un enjambre. Y todas nuestras mariposas invisibles
son partícipes ya para alentar al opresor, ya para detener un proyectil.
La pastora que domestica sus mariposas agresivas detiene al misil.
El ciego que cría mariposas nocturnas fortalece al tirano.
Tal es el efecto mariposa luna.
Nada hay en el pensamiento mariposa o en la acción mariposa,
aún la más humilde, que no haga temblar al universo entero.
El genocida lanza mariposas envenenadas. Y cada vez que damos a beber veneno
a nuestras mariposas –aun en dosis infinitesimales–
nos convertimos en cómplices del malvado.
Pero, igualmente, si liberamos de nuestros corazones a la mítica mariposa dorada
del karuna y la benevolencia, nos volvemos sembradores de la paz.
Juntemos las manos en gassho y hagamos una reverencia a la mariposa Buda,
a la mariposa mente-despierta que puede separar lo cierto de lo ilusorio,
a la mariposa crística de alas transparentes capaz de ofrecer
generosidad a la mezquindad, amor al odio,
benevolencia a la maldad, Verdad a la mentira y paz a la guerra.
Salve, mariposa ahimsa, mariposa de la no violencia, mariposa Gandhi,
mariposa de la compasión, de la dignidad y de la resistencia,
no nos dejes caer en la tentación de responder al infierno con demonios
y líbranos de hacer el mal y del peor de todos los males
que es el egótico imperio del poder, de la devastación y la ignorancia.
Amén.
Fernando Ruiz-Torres – México
USHUAIA
Si mira este cuerpo
silencio
sólo silencio enraizado
como si un río taciturno
viviera en mis pensamientos
Y ese sendero de pronto hueco sin fin
con su figura errante sin usted
Y yo
con el pecho quebrado en suspiros
En la pasión de la tierra
recojo sus huellas para seguir
Sus huellas son mías
como la soledad que dejó
porque usted puso en cada palabra humor
y coma
trajo alas
y una nube en las manos para que volara
descansándome en la luna
Encaballada en la noche
anduve el crepúsculo con escolta de fantasmas
busqué su palabra entre pájaros
donde el sueño cae
y en el ardor de los gatos
Descubrí lumbre plateada en el cielo
fuego y sal en la piel
usted conmigo
yo sin usted.
Fiel a su risa
con el cuerpo al viento
ajusté amaneceres
pólvora
y carne en usted
Destino por qué apurar despedidas
con qué mano escribiste adiós
urgía llenar libro de malqueridos
o fue una más de tus bromas
No encuentro sol y avenida
sin usted
soy mujer desnuda
sin mí
Elia Casillas – México
Si mira este cuerpo
silencio
sólo silencio enraizado
como si un río taciturno
viviera en mis pensamientos
Y ese sendero de pronto hueco sin fin
con su figura errante sin usted
Y yo
con el pecho quebrado en suspiros
En la pasión de la tierra
recojo sus huellas para seguir
Sus huellas son mías
como la soledad que dejó
porque usted puso en cada palabra humor
y coma
trajo alas
y una nube en las manos para que volara
descansándome en la luna
Encaballada en la noche
anduve el crepúsculo con escolta de fantasmas
busqué su palabra entre pájaros
donde el sueño cae
y en el ardor de los gatos
Descubrí lumbre plateada en el cielo
fuego y sal en la piel
usted conmigo
yo sin usted.
Fiel a su risa
con el cuerpo al viento
ajusté amaneceres
pólvora
y carne en usted
Destino por qué apurar despedidas
con qué mano escribiste adiós
urgía llenar libro de malqueridos
o fue una más de tus bromas
No encuentro sol y avenida
sin usted
soy mujer desnuda
sin mí
Elia Casillas – México
USHUAIA
Si mira este cuerpo
silencio
sólo silencio enraizado
como si un río taciturno
viviera en mis pensamientos
Y ese sendero de pronto hueco sin fin
con su figura errante sin usted
Y yo
con el pecho quebrado en suspiros
En la pasión de la tierra
recojo sus huellas para seguir
Sus huellas son mías
como la soledad que dejó
porque usted puso en cada palabra humor
y coma
trajo alas
y una nube en las manos para que volara
descansándome en la luna
Encaballada en la noche
anduve el crepúsculo con escolta de fantasmas
busqué su palabra entre pájaros
donde el sueño cae
y en el ardor de los gatos
Descubrí lumbre plateada en el cielo
fuego y sal en la piel
usted conmigo
yo sin usted.
Fiel a su risa
con el cuerpo al viento
ajusté amaneceres
pólvora
y carne en usted
Destino por qué apurar despedidas
con qué mano escribiste adiós
urgía llenar libro de malqueridos
o fue una más de tus bromas
No encuentro sol y avenida
sin usted
soy mujer desnuda
sin mí
Elia Casillas – México
Si mira este cuerpo
silencio
sólo silencio enraizado
como si un río taciturno
viviera en mis pensamientos
Y ese sendero de pronto hueco sin fin
con su figura errante sin usted
Y yo
con el pecho quebrado en suspiros
En la pasión de la tierra
recojo sus huellas para seguir
Sus huellas son mías
como la soledad que dejó
porque usted puso en cada palabra humor
y coma
trajo alas
y una nube en las manos para que volara
descansándome en la luna
Encaballada en la noche
anduve el crepúsculo con escolta de fantasmas
busqué su palabra entre pájaros
donde el sueño cae
y en el ardor de los gatos
Descubrí lumbre plateada en el cielo
fuego y sal en la piel
usted conmigo
yo sin usted.
Fiel a su risa
con el cuerpo al viento
ajusté amaneceres
pólvora
y carne en usted
Destino por qué apurar despedidas
con qué mano escribiste adiós
urgía llenar libro de malqueridos
o fue una más de tus bromas
No encuentro sol y avenida
sin usted
soy mujer desnuda
sin mí
Elia Casillas – México
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